Las claves de un proyecto pionero
Imagina por un momento que una gota de agua pudiera tener una segunda vida. Que después de haber sido utilizada en una ciudad, en una vivienda o en una industria, pudiera volver a convertirse en un recurso valioso capaz de alimentar cultivos, mantener la producción agrícola y ayudar a afrontar algunos de los mayores desafíos ambientales de nuestro tiempo. Pues bien, esa idea, que hace apenas unos años parecía una posibilidad lejana, ya es una realidad en muchos lugares de Europa gracias a I-ReWater.
En un escenario marcado por sequías cada vez más frecuentes, temperaturas récord y una creciente presión sobre los recursos hídricos, la agricultura se enfrenta a una pregunta tan sencilla como inquietante: ¿Cómo seguir produciendo alimentos cuando el agua disponible es cada vez más escasa?
La respuesta no pasa únicamente por ahorrar más o por construir nuevas infraestructuras. También consiste en aprender a utilizar mejor cada litro disponible.
Ahí es donde entra en juego I-ReWater, un proyecto europeo que está demostrando que las aguas regeneradas pueden convertirse en una herramienta clave para construir una agricultura más sostenible, resiliente y preparada para el futuro. Y no hablamos de una investigación encerrada en laboratorios o limitada a publicaciones científicas.
Hablamos de agricultores, parcelas experimentales, sensores instalados en campo y miles de datos recopilados en condiciones reales.
Impulsado dentro del programa Interreg Sudoe 2021-2027, I-ReWater reúne a universidades, centros tecnológicos, administraciones públicas, comunidades de regantes y empresas de España, Portugal, Francia y Andorra para abordar uno de los grandes retos del siglo XXI: garantizar agua suficiente para la producción agrícola sin comprometer los ecosistemas ni las generaciones futuras.
La iniciativa está coordinada por Javier Cancela, profesor del Área de Ingeniería Agroforestal de la USC e investigador del grupo PROePLA (Proxectos e Planificación), una referencia internacional en investigación aplicada sobre recursos hídricos, agricultura y desarrollo territorial. Junto a él y su equipo trabajan 16 socios y 39 entidades colaboradoras que aportan conocimientos complementarios para desarrollar soluciones prácticas que puedan aplicarse en diferentes regiones europeas.
¿Qué es I-ReWater y por qué puede marcar un antes y un después?
Cuando se habla de reutilización del agua, muchas personas imaginan procesos complejos o tecnologías difíciles de comprender. Sin embargo, el principio que inspira I-ReWater es sorprendentemente sencillo. Se trata de aprovechar aguas residuales urbanas que ya han sido tratadas y depuradas para darles un nuevo uso en la agricultura.
Dicho de otra forma: en lugar de depender exclusivamente de embalses, ríos o acuíferos, los agricultores pueden disponer de una fuente complementaria de agua que, además de ser segura, contribuye a reducir la presión sobre los recursos naturales.
La idea tiene mucho sentido si se observa desde una perspectiva cotidiana. Cuando una ciudad depura el agua que utiliza diariamente, gran parte de ese recurso conserva un enorme potencial. Sería algo parecido a reciclar un material valioso en lugar de desecharlo. En este caso, el recurso que se recupera es probablemente uno de los más importantes para nuestra supervivencia.
Por eso, I-ReWater no solo estudia la viabilidad técnica de esta práctica. También analiza su impacto económico, ambiental y social. El objetivo final es demostrar que la reutilización de agua regenerada puede integrarse de forma segura y eficiente en los sistemas agrícolas europeos.
Entre los principales objetivos del proyecto destacan:
- Mejorar la gestión de los recursos hídricos en agricultura.
- Incrementar el uso seguro de aguas regeneradas en cultivos.
- Reducir la presión sobre acuíferos, ríos y embalses.
- Favorecer la adaptación de la agricultura al cambio climático.
- Impulsar modelos de economía circular aplicados al agua.
Y es que, al final, cada litro reutilizado supone un pequeño alivio para unos recursos naturales que cada año soportan una presión mayor.
La ciencia detrás de I-ReWater: cuando la tecnología se pone al servicio del campo
Uno de los aspectos más interesantes de I-ReWater es que combina investigación científica de alto nivel con una visión profundamente práctica. No se trata únicamente de estudiar la reutilización del agua desde un punto de vista académico. El proyecto busca respuestas concretas para problemas reales.
Para lograrlo, los investigadores monitorizan continuamente parcelas agrícolas mediante sensores inteligentes capaces de medir parámetros como la humedad del suelo, las necesidades hídricas de las plantas o las condiciones climáticas. Esta información permite conocer con precisión cómo responden los cultivos al uso de agua regenerada.
Además, las explotaciones piloto incorporan herramientas de agricultura de precisión, estaciones meteorológicas, sistemas de fertirrigación y tecnologías de teledetección mediante drones y satélites.
Entre las principales líneas de investigación destacan:
- Evaluación agronómica de cultivos regados con agua regenerada.
- Monitorización ambiental y análisis de riesgos.
- Optimización del riego mediante tecnologías inteligentes.
- Estudio del aporte de nutrientes presentes en el agua regenerada.
- Desarrollo de herramientas para la toma de decisiones.
Uno de los hallazgos más interesantes es que el agua regenerada no solo aporta agua. En determinados casos también incorpora nutrientes como nitrógeno o fósforo que pueden ayudar al desarrollo de los cultivos. Es como si el agua llegara acompañada de un pequeño extra de valor añadido.
Además, la enorme cantidad de datos generados por el proyecto permite construir modelos predictivos capaces de mejorar la eficiencia del riego y reducir consumos innecesarios.
Los 15 pilotos de I-ReWater: donde la innovación se prueba en condiciones reales
Las grandes ideas necesitan demostrarse sobre el terreno. Por eso I-ReWater ha desplegado una red de 15 experiencias piloto distribuidas por diferentes regiones del espacio Sudoe.
Estos ensayos permiten comprobar cómo funciona el uso de agua regenerada en contextos muy diferentes, desde zonas mediterráneas sometidas a una fuerte escasez hídrica hasta regiones atlánticas donde los retos son distintos.
Los cultivos analizados representan buena parte de la diversidad agrícola del sudoeste europeo:
- Viñedo.
- Olivar.
- Almendro.
- Lúpulo.
- Tomate industrial.
- Sandía.
Cada piloto actúa como un laboratorio a cielo abierto. Allí se analizan aspectos tan diversos como la calidad del agua, la respuesta fisiológica de las plantas, la evolución de los suelos, la productividad de las cosechas o la aceptación social de esta práctica.
Y eso es especialmente importante. Porque una innovación tecnológica puede ser excelente desde el punto de vista científico, pero solo tendrá éxito si agricultores, técnicos y consumidores confían en ella.
Precisamente por eso, I-ReWater dedica una parte importante de sus esfuerzos a la divulgación y la transferencia de conocimiento, acercando los resultados de la investigación a quienes realmente pueden aplicarlos.

Una estrategia común para transformar la gestión del agua en Europa
Más allá de los experimentos y de los datos científicos, I-ReWater persigue una meta mucho más ambiciosa: ayudar a cambiar la forma en que Europa gestiona sus recursos hídricos.
La reutilización del agua todavía presenta diferencias normativas, técnicas y administrativas entre territorios. Esto dificulta su implantación a gran escala. Para superar esas barreras, el proyecto trabaja en la elaboración de una Estrategia Transnacional para el Uso de Agua Regenerada en Agricultura.
Entre sus principales objetivos se encuentran:
- Identificar buenas prácticas aplicables en distintos territorios.
- Facilitar la adopción de marcos regulatorios comunes.
- Promover la inversión en infraestructuras de reutilización.
- Incrementar la aceptación social del agua regenerada.
- Favorecer la cooperación internacional en materia hídrica.
Además, se está desarrollando un HUB de Recursos de Agua Regenerada que perrmite compartir experiencias, metodologías y resultados entre investigadores, gestores del agua y agricultores.
La idea es sencilla: que el conocimiento generado no quede encerrado en informes técnicos, sino que pueda llegar a quienes toman decisiones todos los días sobre el terreno.
Entidades participantes, beneficiarios e impulsores de I-ReWater
Uno de los grandes valores de I-ReWater es su carácter colaborativo e internacional. El proyecto reúne a universidades, centros de investigación, administraciones públicas, organismos de gestión del agua, entidades de innovación agraria y empresas especializadas procedentes de España, Portugal, Francia y Andorra.
Esta diversidad permite abordar el reto de la reutilización del agua desde múltiples perspectivas, combinando conocimiento científico, experiencia técnica y capacidad de transferencia al sector productivo.
La coordinación científica y técnica recae en la Universidade de Santiago de Compostela (USC), a través de la Escola Politécnica Superior de Enxeñaría y del grupo de investigación PROePLA (Proxectos e Planificación), con Javier Cancela como investigador principal del proyecto y responsable de liderar el trabajo conjunto de los socios internacionales.
Los 16 beneficiarios que forman parte de I-ReWater son:
- Universidade de Santiago de Compostela (USC) – Escuela Politécnica Superior de Ingeniería, Departamento de Ingeniería Agroforestal (Beneficiario Principal).
- HOPEN – Terre de Houblon.
- Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) – Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino.
- Instituto Nacional de Investigação Agrária e Veterinária (INIAV) – Polo de Inovação de Dois Portos.
- Fundación Juana de Vega.
- Universidade de Trás-os-Montes e Alto Douro (UTAD) – Escola de Ciências Agrárias e Veterinárias, Departamento de Agronomia.
- Instituto Politécnico de Bragança – Escola Superior Agrária.
- Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA) – Programa d’Ús Eficient de l’Aigua en Agricultura.
- Universidad de Córdoba – Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes, Departamento de Agronomía.
- Águas do Norte, S.A.
- Institut National de Recherche pour l’Agriculture, l’Alimentation et l’Environnement (INRAE) – Centre Occitanie-Montpellier.
- Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía – Dirección de Gestión del Agua y Calidad Ambiental.
- Gestión y Técnicas del Agua, S.A. (GESTAGUA).
- Área Metropolitana de Barcelona (AMB).
- Generalitat de Catalunya – Departament d’Acció Climàtica, Alimentació i Agenda Rural.
- Gobierno de Andorra – Ministerio de Medio Ambiente, Agricultura y Sostenibilidad.
A este consorcio se suman además 39 entidades colaboradoras, que participan en las actividades de transferencia, validación de resultados y difusión del conocimiento generado durante el proyecto.
Esta amplia red de cooperación convierte a I-ReWater en una de las iniciativas más relevantes del espacio SUDOE en materia de gestión sostenible del agua y adaptación de la agricultura al cambio climático.
Los beneficiarios directos del proyecto son múltiples. Por un lado, los agricultores y comunidades de regantes, que podrán disponer de nuevas herramientas para optimizar el uso del agua y reducir su dependencia de recursos convencionales. Por otro, las administraciones responsables de la planificación hidrológica y ambiental, que obtendrán evidencias científicas para diseñar políticas públicas más eficaces.
También se beneficiarán empresas tecnológicas, gestores del ciclo urbano del agua, investigadores y, en última instancia, toda la sociedad, gracias a una gestión más eficiente y sostenible de un recurso cada vez más estratégico.
I-ReWater y el futuro de la agricultura sostenible
Hay proyectos que generan conocimiento. Otros generan tecnología. Y después están iniciativas como I-ReWater, que además generan confianza.
Confianza en que es posible producir alimentos utilizando menos recursos naturales. Confianza en que la innovación puede ayudar a afrontar los efectos del cambio climático. Y confianza en que la colaboración entre científicos, agricultores y administraciones puede traducirse en soluciones reales.
Quizá esa sea la verdadera aportación de I-ReWater. No se limita a investigar una alternativa. Está demostrando que existe un camino viable para construir una agricultura más eficiente, más resiliente y mejor preparada para los desafíos que vienen.
Porque si algo nos está enseñando el siglo XXI es que el agua ya no puede entenderse como un recurso infinito. Cada gota cuenta. Y proyectos como I-ReWater están demostrando que, cuando la ciencia, la innovación y la cooperación trabajan juntas, una misma gota puede tener mucho más de una vida.